Un estudio¹ desarrollado dentro del proyecto europeo OPTIM-PARK y en el que participan investigadores de la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Prevención y Promoción de la Salud, analiza cómo los profesionales de la salud y la atención social pueden colaborar con agentes de otros sectores para mejorar la gestión de la enfermedad de Parkinson en el ámbito comunitario. La investigación se llevó a cabo en Dinamarca, Noruega, España y Reino Unido, con 80 participantes (41 profesionales sanitarios y 39 agentes institucionales y sociales).
El objetivo era identificar las carencias en los sistemas de apoyo actuales y las oportunidades que ofrecen las colaboraciones multisectoriales para optimizar la atención y el apoyo a las personas con Parkinson y sus cuidadores familiares.
Resultados
En total, se entrevistaron a 41 profesionales de la salud y 39 agentes institucionales de los cuatro países participantes. La mayoría eran mujeres (85,4% de los profesionales y 79,5% de los agentes), con una edad media de 48,5 y 51,1 años respectivamente. Los perfiles profesionales predominantes eran enfermería, medicina y terapia (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos).
Los resultados muestran que existe una falta de comunicación y coordinación entre los diferentes niveles asistenciales, escasa conciencia sobre los recursos disponibles y servicios fragmentados. Los participantes proponen establecer redes de cooperación entre agentes sanitarios, sociales y comunitarios para garantizar una atención integral y personalizada.
Del análisis transnacional emergieron dos grandes temas, por un lado, que hay que ir hacia sistemas de soporte más conectados que permitan hacer frente a las carencias y desafíos existentes en los sistemas de salud y servicios sociales, así como la fragmentación comunicativa percibida por los participantes; y por otro lado, capacidad y formación del personal ámbito en el que los participantes señalaron un incremento de la carga de trabajo y una reducción de los recursos disponibles, que limita el tiempo de atención y genera sobrecarga. Ante esto, las personas con Parkinson a menudo recurren a sistemas de apoyo alternativos (familia, entidades voluntarias o comunitarias).
Los autores destacan que las organizaciones voluntarias pueden cubrir mejor sus necesidades informativas, sociales y emocionales. Sin embargo, su implicación depende de los recursos locales y del compromiso personal de sus miembros, a menudo sin estructuras formales de coordinación.
Por todo ello, el estudio concluye con cinco estrategias para mejorar la gestión comunitaria del Parkinson: 1. Asegurar capacidad y formación especializada del personal. 2. Promover estructuras formales de coordinación multisectorial (el trabajo en compartimentos aislados (silos) contribuye a la fragmentación de la comunicación. La falta de intercambio de información entre profesionales provoca pérdida de seguimiento de la historia clínica y discontinuidad en los cuidados). 3. Mejorar la comunicación y el conocimiento de los recursos (los profesionales reconocen que a menudo desconocen los recursos locales disponibles o encuentran difícil acceder a ellos, puesto que cambian frecuentemente y son muy diversos). 4. Potenciar una atención individualizada y continua a lo largo de la trayectoria de la enfermedad (los participantes denuncian la falta de coherencia y continuidad en el soporte ofrecido, especialmente según la zona geográfica o el estadio de la enfermedad. En algunas áreas rurales, las personas con Parkinson no disponen de atención personalizada). 5. Fomentar la participación de pacientes y cuidadores en la toma de decisiones y la planificación de la atención (la implicación activa de las personas con Parkinson es clave para una eficaz gestión de la enfermedad).
Para los autores del estudio, este modelo integrado puede mejorar la continuidad asistencial, reducir hospitalizaciones, aliviar la carga de los cuidadores y optimizar recursos. También puede contribuir a un sistema de salud más equitativo y sostenible basado en la cooperación entre niveles asistenciales y comunidades locales. Por ello, piden a los responsables políticos deben crear marcos formales que faciliten estas colaboraciones y promuevan un sistema de atención integrado, personalizado y centrado en la persona con Parkinson y su entorno familiar.
¹ Understanding support systems for Parkinson’s disease management in community settings: A cross‐national qualitative study https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10010098/

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Author: viajes24horas
